TITULO: Descomposición de la Desigualdad del Consumo en Ecuador
AUTOR: Xavier Arcos C., MPS-Programa de Desarrollo Internacional de Cornell University
COLABORADORES:
Prof. Gary S. Fields, Departamento de Economía de Cornell University
Prof. Lourdes Beneria, Departamento de Planificación Regional de Cornell University
El presente estudio pretende determinar ciertas características importantes de la desigualdad del consumo en Ecuador. Esto es posible gracias a metodologías recientemente desarrolladas así como a la existencia de datos de la Encuesta sobre Condiciones de Vida llevada a cabo por SECAP en 1994. El trabajo se halla dividido en dos secciones que abordan el tema de la desigualdad desde diferentes perspectivas.
La primera sección trata sobre la descomposición de la desigualdad del consumo entre grupos y dentro de cada grupo. Se efectuaron dos ejercicios: el primero considerando la población por sectores urbano y rural; y el segundo considerando la población por género masculino y femenino del jefe del hogar. El objetivo es determinar hasta que punto la desigualdad se debe a que: 1) un grupo concentra riqueza y el otro es pobre; o 2) existe una gran concentración de riqueza y pobreza dentro de cada grupo individualmente. Por ejemplo, para el caso del ejercicio por sectores es posible determinar si la desigualdad viene dada por la concentración de población afluente en el sector urbano y población pobre en el sector rural, o si al contrario existe una gran concentración de gente afluente y gente pobre en cada uno de los sectores individualmente.
Los resultados obtenidos indican que del total de la desigualdad del consumo, 19% se debe a desigualdad entre el sector urbano y el sector rural. En otras palabras sí existe diferencias entre ambos sectores en favor del sector urbano, aunque la mayor parte de la desigualdad se dá dentro da cada sector. De acuerdo a éstas conclusiones las políticas de desarrollo en Ecuador deberían tener un componente sectorial a fin de compensar las desigualdades entre sector urbano y rural, sin embargo el principal enfoque no debe ser sectorial sino dentro de cada sector que es donde se presenta la mayor parte de la desigualdad.
Por otro lado, del total de desigualdad del consumo, 99.6% se debe a desigualdades dentro de cada grupo de población masculina y femenina de jefes del hogar. En otras palabras, no existe diferencias entre ambos grupos, la desigualdad está presente en igual proporción dentro de la población masculina y femenina de jefes del hogar individualmente. Este resultado sugeriría que no se justifican políticas dirigidas a beneficiar a sectores de la población por género del jefe del hogar pues no existen desigualdades del ingreso entre éstos dos grupos. Esta conclusión debe tomarse con reserva pues nótese que el estudio se refiere únicamente a jefes del hogar, por lo cuál de ninguna manera se puede generalizar el resultado a toda la población masculina y femenina a nivel nacional. De hecho una de las principales recomendaciones para futuros estudios es realizar el mismo ejercicio pero utilizando información de próximas encuestas en las que hayan datos a nivel personal de consumo e ingreso a fin de poder determinar si a nivel nacional la población femenina es pobre en relación a la población masculina.
La segunda sección trata sobre la descomposición de la desigualdad del consumo de acuerdo a los determinantes del consumo. El objetivo es determinar que porcentaje de la desigualdad es explicado por variaciones en niveles de educación, variaciones en experiencia, variaciones en género, variaciones en el tamaño de la familia, y variaciones por sector en que vive la población. La importancia de éste tipo de análisis es que permite identificar cuales son los factores más relevantes en la determinación de la desigualdad del consumo, consecuentemente a nivel de políticas económicas y de desarrollo se pueden dirigir los esfuerzos al sector identificado a fin de disminuir las desigualdades. Los resultados indican que del total de la desigualdad del consumo en Ecuador, 31% se debe a variaciones en niveles de educación, 17% a variaciones en el tamaño de la familia y 9% a variaciones en el sector en el que está ubicado el hogar. El género del jefe del hogar no es un factor relevante para explicar desigualdades del consumo. La variable experiencia por otro lado contribuye a la igualdad del consumo, en otras palabras el signo negativo de ésta variable indica que contribuye a disminuir la desigualdad. Todas las cinco variables consideradas en conjunto explican 51,6% de las variaciones del consumo.
Lo anterior implica que si se desea disminuir las desigualdades se debe poner especial atención a los factores educación y tamaño de familia. Las diferencias en niveles de educación de la población explican la mayor parte de las diferencias en los niveles de consumo, seguido por el factor tamaño de familia, por lo tanto políticas agresivas dirigidas a lograr que la mayoría de la población tenga acceso a educación y control de natalidad contribuirán a disminuir las desigualdades de manera más dramática que políticas sectoriales.
El resultado para la variable tamaño de la familia es intuitivo, mientras más cantidad de hijos tenga una familia menor es el consumo per cápita familiar. Por último el factor sector no parece ser tan relevante como los otros dos factores, sin embargo explica por sí solo 9% de la desigualdad.
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Xavier Arcos C.
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